Unidos Por Medio Oriente

No hay otro nombre

En mi vuelo hacía México venía una madre jóven con su hijo de 3 añitos. Comenzaron a rezar en nombre de una virgen para que el vuelo llegara bien. Mi corazón se entristeció al escuchar al niño repetir ese rezo y finalizar su súplica con mucha esperanza. Al instante,  no se cómo, ni por qué, Dios puso en mi corazón interceder por Turquía.

Sentí rabia, celo, tristeza y miedo de enfrentarme ante esta realidad de lo que pasa cuando no das a conocer el nombre de Jesucristo. ¿Cuantos niños crecen poniendo su confianza en dioses de barro y de madera? No hay otro nombre que pueda liberar o sanar, o perdonar, ni salvar; solo CRISTO.

No podemos seguir callados. Hay un hombre cuyo gobierno y la paz que Él ofrece nunca tendrán fin. Él hace justicia a los pobres, la tierra tiembla con la fuerza de Su palabra, y basta un soplo de su boca para destruir el pecado.

Oro para que Dios tenga misericordia de Turquía y los lugares donde las personas ponen su confianza en dioses de bronce o de madera.

Oro que Dios envíe hombres y mujeres que le sirvan, proclamando a Cristo por las ciudades sin temor, en santidad y justicia el resto de sus vidas.

– Lili Orozco

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